Inicié mi carrera profesional como maestra, hace 26
años porque era algo que deseé desde que escuche a mi madre hablar con tanto
amor de esa profesión, lo hice con
muchas expectativas, tanto mías como de mis padres, tuve la oportunidad de ser
directora por 10 años, ahora soy ATP[1]
Cada función tiene sus propias características, y da satisfacciones inigualables,
como docente tienes la oportunidad de formar personas, como director tienes la
oportunidad de coordinar, integrar, involucrar, mejorar a través de la gestión
escolar a toda una comunidad, como Apoyo Técnico además de lo mencionado he tenido la oportunidad de colaborar en cursos
regionales y estatales, en donde cada vez
se aprende de las experiencias de los maestros.
He leído los relatos de dos de mis compañeros, y al
igual que ellos el aspecto administrativo es algo que está fuera de mi alcance controlar, pero pienso que ser asesor
o supervisor es muy trascendental, del estilo con el que demos el acompañamiento dependerá el
impacto que logremos en las escuelas,
creo que la planeación y organización de las actividades nos apoyará a
tener éxito.
La satisfacción más grande que he tenido es ver como cada año vamos
mejorando en los
resultados de las evaluaciones, sobre todo en las
escuelas de más bajo nivel socioeconómico, es algo que como equipo colegiado de
jefatura de sector hemos ido logrando.
Al igual que Lucina, un motivo de insatisfacción que
reconozco es no lograr terminar de asesorar, cuando voy a las escuelas sigue
existiendo la necesidad de asesoría para la realización de la planeación de
clases, los estilos de enseñanza no terminan de cambiar siguen prevaleciendo
las actividades conceptuales, sobre las procedimentales y actitudinales, esto
porque nuestro sector tiene gran movilidad, cuando creemos que ya terminamos
los maestros se cambian y llegan nuevos con las mismas necesidades.
Lo positivo que podemos rescatar es que podemos
estar siempre en contacto directo con los maestros.
Por lo que estar actualizado y a la vanguardia del
uso de las TIC es un compromiso que he adquirido, pienso que poder asesorar a
las escuelas es una distinción que nos permite aprender entre iguales, motivar
al trabajo colaborativo, generar la investigación que permita en un momento
dado que el centro de trabajo al que damos el acompañamiento pueda por si solo
gestionar los espacios de actualización para mejorar la práctica, creo que lo
menos que podemos hacer es prepararnos para cumplir con eficacia y eficiencia
con esa misión.